Tales de Mileto

(s. f.)

Tales de Mileto

Astrónomo y filósofo griego

Origen: Mileto, Jonia, Asia Menor

Escuela: Tradición milesia o jónica

Conocido por: Considerar el agua como principio fundamental de la naturaleza; sus investigaciones astronómicas y geométricas; la tradición de la predicción de un eclipse solar

Discípulo o sucesor: Anaximandro, según la tradición antigua

Considerado: Uno de los Siete Sabios de Grecia y uno de los primeros pensadores de la filosofía griega

Obras: No se conserva ninguna; incluso es dudoso que escribiera tratados

Tales nació probablemente hacia el 624 a. C. en Mileto, una próspera ciudad griega de Jonia situada en la costa occidental de Asia Menor, en la actual Turquía. Las fechas de su vida son aproximadas y buena parte de lo que conocemos sobre él procede de autores que escribieron generaciones o siglos después.

Su importancia no depende de que cada una de las numerosas anécdotas transmitidas bajo su nombre sea cierta. Tales quedó situado por la tradición antigua en el origen de una manera nueva de interrogar la naturaleza: buscar principios generales capaces de explicar el mundo a partir de lo que ocurre en él mismo, aunque sin la separación moderna entre ciencia, filosofía, religión y mito.

Aristóteles lo presentó como el primero de quienes investigaron el principio material de las cosas y le atribuyó la idea de que el agua constituía el fundamento primordial de la realidad.

Mileto y una nueva manera de preguntar

Mileto fue durante los siglos VII y VI a. C. uno de los grandes centros comerciales y culturales del mundo jónico. Su posición facilitaba los contactos con Egipto, Fenicia, Mesopotamia y otras regiones del Mediterráneo oriental.

En ese ambiente aparecieron Tales, Anaximandro y Anaxímenes, posteriormente agrupados bajo la denominación de escuela milesia. No necesariamente formaron una escuela organizada en sentido estricto, pero sus doctrinas muestran una continuidad intelectual evidente: buscaron un principio capaz de explicar la pluralidad y los cambios del mundo.

La relación entre Tales y Anaximandro resulta especialmente significativa. Allí donde Tales habría propuesto el agua como fundamento, Anaximandro dio un paso más abstracto al recurrir al ápeiron, lo indefinido o ilimitado. La tradición doxográfica asocia además a Anaximandro con el empleo filosófico del término arché —principio u origen—, posteriormente convertido por Aristóteles en una categoría fundamental para interpretar a los primeros pensadores griegos.

No se produjo, por tanto, una simple sustitución súbita del mito por la razón. Las explicaciones naturalistas convivían con concepciones religiosas y cosmológicas heredadas. El propio Tales constituye un buen ejemplo de esa continuidad.

El agua como principio de todas las cosas

No ha llegado hasta nosotros ningún escrito auténtico de Tales. La principal noticia sobre su doctrina procede de Aristóteles, que sostuvo que consideraba el agua como principio de todas las cosas.

Desconocemos cómo formuló exactamente esta idea. Aristóteles sugirió que pudo relacionarla con la observación de que los seres vivos dependen de la humedad, que las semillas contienen humedad y que aquello que vive necesita agua.

También se le atribuyó la creencia de que la Tierra flotaba sobre el agua. Desde una perspectiva moderna la explicación resulta incorrecta, pero lo históricamente decisivo es el intento de encontrar una estructura común bajo la diversidad de los fenómenos.

Aristóteles, en Sobre el alma, atribuyó además a Tales dos afirmaciones que muestran hasta qué punto sería engañoso convertirlo simplemente en un precursor de la ciencia moderna. Según su testimonio, Tales consideraba que el imán poseía alma porque era capaz de mover el hierro y habría sostenido que «todo está lleno de dioses».

Estas ideas se han relacionado posteriormente con el hilozoísmo, término utilizado para designar concepciones en las que la materia aparece dotada de vida, animación o capacidad propia de movimiento. En Tales todavía no existe una frontera nítida entre materia inerte, vida, alma y divinidad.

El eclipse que convirtió a Tales en leyenda

La historia más célebre relacionada con Tales procede de Heródoto. Según su relato, durante una guerra entre lidios y medos se produjo un eclipse de Sol cuya llegada Tales había anunciado previamente. La oscuridad hizo que los combatientes interrumpieran la batalla.

El fenómeno suele identificarse con el eclipse total del 28 de mayo de 585 a. C.

La afirmación de que Tales predijo exactamente aquel eclipse plantea dificultades históricas. Los conocimientos astronómicos conocidos para la época permitían reconocer ciclos y regularidades, pero no calcular con precisión moderna el lugar y la fecha de visibilidad de un eclipse solar. Pudo conocer tradiciones astronómicas orientales o anticipar un periodo favorable para que se produjera uno.

Más allá de la exactitud de la historia, el episodio refleja la reputación que Tales adquirió desde muy pronto como observador del cielo.

También se le atribuyeron conocimientos sobre solsticios, estaciones y navegación. Algunas tradiciones afirmaban que recomendaba orientarse por la Osa Menor, práctica asociada especialmente a los navegantes fenicios, que la utilizaban por su mayor proximidad al polo celeste. La conexión con Tales puede reflejar precisamente la circulación de saberes náuticos entre Jonia y el Mediterráneo oriental.

Matemáticas, Egipto y geometría

La tradición sostuvo que Tales viajó a Egipto, donde habría conocido técnicas geométricas que posteriormente llevó al mundo griego. El viaje resulta plausible por las relaciones comerciales de Mileto, aunque carecemos de testimonios contemporáneos que permitan reconstruirlo.

Autores posteriores le atribuyeron diversas proposiciones geométricas: la igualdad de los ángulos de la base de un triángulo isósceles, la igualdad de los ángulos opuestos por el vértice y la propiedad según la cual todo ángulo inscrito en una semicircunferencia es recto.

Esta última recibe en algunas tradiciones el nombre de teorema de Tales, pero la denominación puede inducir a confusión. En la enseñanza matemática española e hispanoamericana se conoce habitualmente como teorema de Tales otro resultado: el que establece la proporcionalidad de los segmentos determinados por rectas paralelas que cortan dos transversales. La atribución histórica de estas proposiciones a Tales procede, en cualquier caso, de testimonios bastante posteriores.

También se relató que calculó la altura de las pirámides a partir de sus sombras y que desarrolló procedimientos geométricos para averiguar la distancia de un barco a la costa.

Sea cual fuera su participación concreta en estos descubrimientos, Tales quedó asociado en la memoria griega al tránsito entre técnicas prácticas de medición y una geometría cada vez más general y abstracta.

Entre el filósofo distraído y el hombre práctico

Dos de las anécdotas más famosas sobre Tales ofrecen imágenes aparentemente opuestas de la filosofía.

Platón cuenta en el Teeteto que Tales, mientras observaba los astros, cayó en un pozo. Una criada tracia se burló de él porque quería conocer lo que ocurría en el cielo mientras era incapaz de ver lo que tenía delante de los pies.

La historia probablemente no pretende documentar un episodio de su vida, sino representar un tipo humano: el pensador tan concentrado en cuestiones elevadas que descuida las cosas inmediatas. Tuvo una extraordinaria fortuna posterior como caricatura del filósofo abstraído de la realidad cotidiana.

Aristóteles transmitió una anécdota exactamente inversa. Según la Política, quienes reprochaban a Tales que la filosofía no sirviera para obtener riqueza recibieron una demostración práctica. Tras prever una buena cosecha de aceitunas, habría alquilado anticipadamente y a bajo precio los lagares de Mileto y Quíos. Cuando llegó la cosecha y aumentó la demanda, pudo arrendarlos a un precio superior.

La intención aristotélica era clara: demostrar que los filósofos podían enriquecerse si ese fuera su objetivo, pero que dedicaban sus esfuerzos a otras cuestiones.

La tradición convirtió así a Tales simultáneamente en el sabio que cae en un pozo mirando las estrellas y en el hombre capaz de comprender el mercado mejor que quienes se burlaban de él.

Ingeniero y consejero político

Tales tampoco fue presentado como un pensador completamente apartado de los asuntos públicos.

Heródoto recoge la historia de que habría acompañado al ejército del rey lidio Creso y facilitado el paso del río Halis mediante una obra hidráulica destinada a dividir temporalmente su cauce. El propio historiador mostraba reservas sobre esta versión.

También se le atribuyeron consejos políticos dirigidos a las ciudades jonias, entre ellos proyectos para coordinar su defensa y sus intereses frente a las potencias vecinas.

Estas tradiciones encajan con el modelo arcaico de sabio: una figura cuya autoridad podía extenderse indistintamente a la astronomía, la geometría, la ingeniería, la navegación, la política o la conducta práctica.

Uno de los Siete Sabios

Tales fue incluido casi invariablemente entre los Siete Sabios de Grecia, aunque la composición exacta del grupo varía según los autores.

Los Siete Sabios no eran filósofos en el sentido especializado que adquiriría posteriormente el término. Eran recordados como hombres de prudencia, capacidad política y conocimiento práctico, y a ellos se atribuyeron numerosas máximas morales.

También Tales acabó rodeado de sentencias, descubrimientos y episodios cuya autoría resulta imposible establecer individualmente. El crecimiento de estas atribuciones refleja precisamente el enorme prestigio que alcanzó su nombre.

Muerte

Las circunstancias de su muerte tampoco son seguras. Diógenes Laercio relató muchos siglos después que murió a edad avanzada mientras asistía a una competición atlética, debilitado por el calor, la sed y el cansancio.

La fecha suele situarse hacia mediados del siglo VI a. C., aproximadamente en torno al 546 a. C.

Legado

Buena parte de lo que la tradición atribuyó a Tales —la predicción del eclipse, determinados teoremas, viajes o descubrimientos— se encuentra en una zona difícil de separar entre recuerdo histórico y construcción posterior.

Su importancia intelectual es más sólida.

Con Tales comienza convencionalmente una línea de investigación que continuaron Anaximandro y Anaxímenes: la búsqueda de principios generales capaces de explicar la naturaleza. La respuesta de Tales fue el agua; Anaximandro sustituyó ese elemento concreto por el ápeiron y Anaxímenes propondría el aire.

Lo decisivo no fue únicamente qué sustancia eligió cada uno, sino la continuidad de la pregunta.

En Tales esa investigación todavía convivía con un mundo animado, divino y cargado de significados que no encajan limpiamente en las divisiones modernas entre ciencia, filosofía y religión. Precisamente por eso resulta una figura fundacional: no porque hubiera abandonado completamente el pensamiento anterior, sino porque ayudó a abrir dentro de él una nueva posibilidad de explicación.

¿Puede la diversidad del mundo comprenderse a partir de un principio común?

La respuesta de Tales quedó atrás. La pregunta permaneció.

*buscabiografias.com
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nació en Barcelona el 31 de marzo de 1948. Escritor difícil de adscribir a un solo género, ha desarrollado una obra en la que novela, ensayo…

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Biografía de Tales de Mileto

Autor: Víctor Moreno, María E. Ramírez, Cristian de la Oliva, Estrella Moreno y otros
Website: buscabiografias.com
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Publicación: 24/10/2001
Última actualización: 01/10/2026

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