Biografía de Montesquieu
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Montesquieu
(1689/01/18 - 1755/02/10)

Montesquieu

Filósofo, escritor, juez y enciclopedista francés

  • Géneros: Carta epistolar y Ensayo
  • Obras: Cartas Persas, Consideraciones, El espíritu de las leyes...
  • Nombre: Charles-Louis de Secondat

Nació el 18 de enero de 1689 en el Château de La Brède.

De familia noble, pertenecía a una de las más aristocráticas de la antigua comarca de Guyena, al suroeste de Francia.

Según la tradición, sus padres Jacques de Secondat y Marie-François de Pesnel —que falleció cuando Montesquieu tenía siete años de edad—, eligieron a un mendigo para que fuese su padrino de bautizo, con intención de que el niño no olvidase nunca que los pobres también eran sus hermanos.


Inició sus estudios interno en el Colegio de la Abadía de Juilly, cerca de París, donde aprendió música, esgrima, equitación y recibió las enseñanzas de los padres de la congregación del Oratorio, que le inculcaron los valores del espíritu más allá del status social. Después estudió leyes en Burdeos.

Posteriormente ejerció de magistrado y desempeñaría el cargo de consejero en el Parlamento regional de Guyena, en sustitución de su tío, e ingresaría como miembro de la Academia de las Ciencias de Burdeos.

Tras la muerte de su padre (1713), queda bajo la tutela de su tía, quien le dejó como herencia la fortuna de la familia; fue elegido consejero del Parlamento de Burdeos y en 1716 heredó de su tío, el barón de Montesquieu, una presidencia del Parlamento y el título de barón. Este mismo año ingresó en la Academia de Ciencias de Burdeos, donde leyó un Ensayo sobre la política religiosa de los romanos y varias memorias y ensayos económicos, científicos y médicos.

Contrajo matrimonio con Jeanne de Lartigue en 1715, una protestante que igualmente le aportó una importante dote. Tuvieron tres hijos: Jean-Baptiste en 1716, Marie Catherine en 1717 y Denise en 1727.


Pensador político, precursor de la sociología francesa, filósofo y escritor de la Ilustración, se dio a conocer como escritor con sus Cartas persas (1721). La fama que adquirió con ésta y otras obras le abrió las puertas de la Academia Francesa en 1728. Consideraciones sobre las causas de la grandeza y decadencia de los romanos (1734), fue su segunda obra importante, una de las primeras obras de peso en la Filosofía de la historia.

Su obra maestra es El espíritu de las leyes (1748), que figura entre las tres principales de la Teoría Política. Aquí analiza las tres principales formas de gobierno (república, monarquía y despotismo) donde sostiene que debe darse una separación y un equilibrio entre los distintos poderes a fin de garantizar los derechos y las libertades individuales.

La mayoría de sus escritos fueron censurados por la Iglesia Católica e incluidos en el Index Librorum Prohibitorum, que indica los escritos catalogados como perniciosos para la fe.

La doctrina de Montesquieu trata de mostrar que todo tipo de gobierno se concreta y se articula en un conjunto de leyes específicas, que se refieren a los más diversos aspectos de la actividad humana y constituyen la estructura del mismo gobierno. Estas leyes se refieren a la educación, a la administración de la justicia, al lujo, al matrimonio y, en fin, a toda la vida civil.

En Latinoamérica, sus textos se leían ávidamente a principios del siglo XIX. En el Río de la Plata el periódico Semanario de Agricultura (1802) y el Correo de Comercio (1810) sirvieron como medios de difusión de las ideas de Montesquieu y de Rousseau, fermento de lo que luego sería la Revolución de Mayo de 1810, inicio a la emancipación de América Latina.


En los últimos años de su vida, se dedicó a justificar sus tesis y a pulirlas; preparó una nueva edición del Espíritu de las leyes (1757) y un ensayo, el Gusto, para la Enciclopedia, con la que afirmaba su solidaridad con las nuevas corrientes.

Fue iniciado en la masonería en la London Horn Lodge el 12 de mayo de 1730. Después frecuentó logias de Burdeos y París.

Comenzó a perder paulatinamente la vista, hasta quedar completamente ciego.

Montesquieu falleció de unas fiebres en París el 10 de febrero de 1755. Fue enterrado el 11 de febrero de 1755 en la capilla de la iglesia Saint-Sulpice de esta ciudad.


Obras

Les causes de l'écho
Les glandes rénales
La cause de la pesanteur des corps
La damnation éternelle des païens (1711)
Système des Idées (1716)
Cartas Persas (1721)
Le Temple de Gnide (novela de 1724)
Arsace et Isménie (novela de 1730)
Consideraciones sobre las causas de la grandeza de los romanos y de su decadencia (1734)
El espíritu de las leyes (1748)
La defensa de «El espíritu de las leyes» (1750)
Pensées suivies de Spicilège


Frases de Montesquieu

Cuando hemos alcanzado una categoría, no debemos hacer nada que nos haga parecer inferiores a ella.

El hombre de talento es naturalmente inclinado a la crítica, porque ve más cosas que los otros hombres y las ve mejor.

El que estando enfadado impone un castigo, no corrige, sino que se venga.

El gobierno debería establecerse de modo que ningún hombre pueda temer a otro.

Cuanto menos piensa el hombre, más habla.

Feliz el pueblo cuya historia se lee con aburrimiento.

Gobernar una familia es casi tan difícil como gobernar todo un reino.

¿Hay nada tan seguro, decidido, desdeñoso, contemplativo, grave, serio, como el asno?.

La amistad es un contrato por el cual nos obligamos a hacer pequeños favores a los demás para que los demás nos los hagan grandes.

La cobardía es madre de la crueldad.

La ley debe ser como la muerte, que no exceptúa a nadie.

La libertad es el derecho a hacer lo que las leyes permiten.

La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha.

La principal ocupación de mi vida consiste en pasarla lo mejor posible.

La prueba más clara de sabiduría es una alegría continua.

La razón es una olla de dos asas: lo mismo puede cogerse por la derecha que por la izquierda.

La injusticia hecha a uno solo es una amenaza dirigida a todos.

La verdad en un tiempo es un error en otro y viceversa.

Las leyes inútiles debilitan a las necesarias.

Los hombres somos más capaces de grandes acciones que de buenas acciones.

Nada graba tan fijamente en nuestra memoria alguna cosa como el deseo de olvidarla.

No comparto lo que dices pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo.

No existe tiranía peor que la ejercida a la sombra de las leyes y con apariencias de justicia.

Para obtener éxito en el mundo, hay que parecer loco y ser sabio.

Pronto cansa la altanería de una mujer hermosa; nunca aburre la de una mujer buena.

Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa.

Las malas leyes hicieron a los hombres holgazanes; por ser holgazanes se les hizo esclavos.

Todo pueblo conoce, ama y defiende sus costumbres más que sus leyes.

Un Poder termina por devorar a todo lo demás; dos por enfrentarse; tres mantienen el equilibrio, de modo que si dos luchan, el tercero igualmente interesado en el orden se afiliará del lado del más débil


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Redacción: Cristian de la Oliva, Estrella Moreno.
Fecha:
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