Escritor español
Conocido por: Don Quijote de la Mancha.
Géneros: Novela, poesía y teatro.
Periodo: Siglo de Oro español.
Obras principales: La Galatea, Don Quijote de la Mancha, Novelas ejemplares y Los trabajos de Persiles y Sigismunda.
Cónyuge: Catalina de Salazar y Palacios.
Hija natural: Isabel de Saavedra, nacida de su relación con Ana Franca de Rojas.
Miguel de Cervantes nació en Alcalá de Henares en 1547, probablemente el 29 de septiembre. Fue bautizado el 9 de octubre, aunque no existe constancia documental del día exacto de su nacimiento.
Escritor, poeta, dramaturgo y antiguo soldado, fue el autor de Don Quijote de la Mancha, publicado en dos partes, en 1605 y 1615. Considerada una de las obras fundamentales de la literatura universal, la novela transformó las posibilidades de la ficción narrativa y convirtió a sus protagonistas en personajes reconocibles mucho más allá de las páginas del libro.
Cervantes tuvo una vida de ambiciones diversas. Quiso hacer carrera militar, obtener reconocimiento en el teatro y conseguir empleos al servicio de la Corona. Sin embargo, su mayor éxito llegó mediante una novela escrita en la madurez, protagonizada precisamente por un hombre cuya idea del heroísmo entra continuamente en conflicto con la realidad.
Familia y formación
Fue el cuarto de los siete hijos de Rodrigo de Cervantes, cirujano-barbero, y Leonor de Cortinas. La familia cambió varias veces de residencia, en parte por los negocios y dificultades profesionales del padre, aunque no debe confundirse esta inestabilidad con una pobreza permanente y absoluta.
Se conocen pocos datos seguros sobre su educación. No está documentado que estudiara en una universidad, pero su obra revela una amplia familiaridad con la tradición clásica, el humanismo renacentista y la literatura italiana.
En Madrid estuvo relacionado con el humanista Juan López de Hoyos, quien publicó en 1569 algunas de sus composiciones escritas con motivo de la muerte de Isabel de Valois.
Ese mismo año aparece una orden judicial contra un Miguel de Cervantes por haber herido a Antonio de Sigura. El documento se ha relacionado tradicionalmente con la marcha del escritor a Italia, aunque no puede afirmarse con certeza que aquel proceso explique su salida de España.
En Roma entró al servicio del cardenal Giulio Acquaviva. Su estancia italiana le proporcionó contacto directo con una cultura literaria que continuaría influyendo en sus obras.
Lepanto: el soldado que quiso combatir
En 1570 se incorporó al ejército español y el 7 de octubre de 1571 participó en la batalla naval de Lepanto, a bordo de la galera Marquesa, integrada en las fuerzas de la Santa Liga bajo el mando de Juan de Austria.
Según testimonios recogidos posteriormente, Cervantes se encontraba enfermo y con fiebre cuando comenzó la batalla. Su capitán y otros compañeros le aconsejaron permanecer protegido bajo cubierta, pero rechazó la propuesta y pidió ocupar un puesto de combate.
Recibió varias heridas de arcabuz, entre ellas una que le inutilizó la mano izquierda. De aquella lesión nació el sobrenombre de el Manco de Lepanto, aunque nunca perdió el brazo.
Cervantes conservó un profundo orgullo por su servicio militar. Años después, cuando un rival literario se burló de su edad y de su discapacidad, respondió reivindicando las circunstancias en las que había recibido aquellas heridas.
Tras recuperarse participó en otras operaciones militares en el Mediterráneo.
Cinco años cautivo en Argel
En septiembre de 1575, cuando regresaba a España desde Nápoles junto a su hermano Rodrigo, la galera Sol fue capturada por corsarios. Ambos fueron trasladados a Argel.
Las cartas de recomendación que llevaba Cervantes hicieron pensar a sus captores que se trataba de una persona de importancia, por lo que exigieron un rescate elevado.
Durante los cinco años de cautiverio organizó cuatro intentos de evasión. Todos fracasaron. En varias ocasiones asumió personalmente la responsabilidad de los planes para proteger a otros cautivos, una conducta documentada que permite conocer algo más de su carácter.
Su familia realizó importantes esfuerzos para reunir el rescate. Su madre, Leonor de Cortinas, y su hermana Andrea participaron en la obtención del dinero, mediante gestiones que comprometieron los recursos familiares.
Finalmente, el 19 de septiembre de 1580, el trinitario fray Juan Gil consiguió completar la cantidad exigida y Cervantes recuperó la libertad.
El cautiverio dejó abundantes referencias en su literatura, especialmente en El trato de Argel, Los baños de Argel y diversos episodios del Quijote.
El escritor que quiso triunfar en el teatro
Tras regresar a España, Cervantes buscó recompensas por sus servicios militares y posibilidades de empleo. Sus aspiraciones no se limitaron a la escritura: solicitó cargos administrativos e incluso intentó obtener un destino en las Indias.
En 1584 nació Isabel de Saavedra, hija de su relación con Ana Franca de Rojas. Ese mismo año contrajo matrimonio en Esquivias, Toledo, con Catalina de Salazar y Palacios.
En 1585 publicó La Galatea, novela pastoril que reunía historias amorosas, poemas y debates sentimentales. La obra tuvo una recepción limitada y no le proporcionó la posición literaria que esperaba.
También escribió piezas teatrales, entre ellas El trato de Argel y La Numancia. Algunas de sus comedias llegaron a representarse, pero su carrera dramática quedó progresivamente desplazada por el éxito del nuevo teatro de Lope de Vega.
Esta competencia resulta especialmente significativa: Cervantes aspiró a destacar en un género que no terminaría proporcionándole su mayor reconocimiento. Años después encontraría en la novela una libertad formal que los escenarios de su tiempo apenas le habían ofrecido.
Oficios, dificultades y vida familiar
En 1587 comenzó a trabajar como comisario de abastos para la Corona, encargado de reunir suministros destinados a la organización militar. Posteriormente desempeñó tareas de recaudación de impuestos.
Estas ocupaciones lo llevaron por numerosas localidades andaluzas y le enfrentaron a conflictos administrativos, reclamaciones y problemas contables. En 1597 fue encarcelado en Sevilla por irregularidades relacionadas con fondos que debía justificar.
La experiencia de viajar, negociar con autoridades, conocer ambientes populares y tratar con personas de condiciones muy diferentes amplió su conocimiento de la sociedad española. No es necesario atribuir a cada episodio una escena concreta del Quijote para reconocer la importancia de ese contacto con la realidad.
Tampoco resulta exacto presentar toda su existencia como una sucesión ininterrumpida de calamidades. Cervantes dispuso en distintas etapas de ingresos profesionales, relaciones sociales y oportunidades, aunque padeció dificultades económicas documentadas y nunca obtuvo la seguridad material que había buscado.
En Valladolid convivió con su mujer, su hija Isabel, sus hermanas Andrea y Magdalena y su sobrina Constanza. Aquel hogar, integrado por mujeres con trayectorias personales y económicas propias, fue también objeto de habladurías y conflictos.
En 1605, después de que el caballero Gaspar de Ezpeleta resultara mortalmente herido cerca de su vivienda, Cervantes y varios familiares fueron investigados. El proceso permitió conocer detalles de su vida doméstica, pero no estableció responsabilidad suya en aquella muerte.
Don Quijote de la Mancha
En 1605 apareció El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, impreso en Madrid por Juan de la Cuesta y financiado por el librero Francisco de Robles. La impresión había concluido a finales de 1604 y el libro comenzó a circular entre finales de ese año y comienzos del siguiente.
Cervantes había cedido al editor los derechos de explotación de la obra por una cantidad que no se conoce con exactitud. El sistema editorial de la época no le garantizaba ingresos proporcionales al número de ejemplares vendidos.
La novela alcanzó pronto una difusión considerable. Durante 1605 aparecieron nuevas ediciones en Madrid, Lisboa y Valencia, algunas sin autorización del titular de los privilegios de impresión. Después llegó a Bruselas y Milán.
En 1612 Thomas Shelton publicó la primera traducción inglesa; en 1614 César Oudin dio a conocer la primera francesa. Cervantes pudo conocer, por tanto, una parte importante del éxito internacional de su libro.
El protagonista, Alonso Quijano, es un hidalgo manchego que, después de leer demasiadas novelas de caballerías, decide convertirse en caballero andante. Junto a Sancho Panza emprende aventuras en las que su interpretación del mundo tropieza continuamente con los hechos.
La parodia de los libros de caballerías constituye el punto de partida de una narración mucho más ambiciosa. Cervantes combina sátira, relatos intercalados, cambios de perspectiva y personajes que discuten las historias que otros cuentan sobre ellos.
El resultado no presenta simplemente a un idealista ridículo frente a un campesino sensato. Don Quijote y Sancho se transforman mutuamente, y sus contradicciones permiten explorar la distancia entre las aspiraciones humanas, la experiencia y las convenciones sociales.
Avellaneda y la segunda parte
En 1614 apareció una continuación apócrifa del Quijote, firmada con el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda. La identidad del autor continúa siendo discutida.
Cervantes respondió en el prólogo de la continuación auténtica a las burlas dirigidas contra su edad y su mano inutilizada. Además, incorporó el libro rival a la propia ficción, haciendo que sus personajes conocieran la existencia de aquella versión de sus aventuras.
En 1615 publicó Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. La nueva entrega desarrolló una estructura narrativa aún más compleja: los protagonistas se encuentran con lectores de la primera parte y deben afrontar la celebridad adquirida dentro de su propio mundo imaginario.
La rivalidad con Avellaneda revela también a un Cervantes atento a su reputación, dispuesto a defender la autoría de sus personajes y capaz de transformar una disputa literaria en materia novelística.
Últimas obras y pensamiento
En 1613 publicó las doce Novelas ejemplares, colección que incluye La gitanilla, Rinconete y Cortadillo, El licenciado Vidriera y El coloquio de los perros. Sus relatos muestran una notable variedad de ambientes, procedimientos narrativos y formas de crítica social.
En 1614 apareció Viaje del Parnaso, poema satírico sobre el mundo literario, y en 1615 reunió Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados. Entre estos últimos figura El retablo de las maravillas, una sátira de la credulidad colectiva y del temor a contradecir las opiniones dominantes.
Su obra se desarrolló dentro de la cultura católica de la Contrarreforma, sometida a controles religiosos y civiles sobre la impresión. El Quijote obtuvo las licencias necesarias para publicarse y no consta que su aparición provocara un proceso inquisitorial contra el autor. Años después de su muerte, el Índice expurgatorio de 1632 ordenó eliminar un pasaje de la segunda parte relacionado con el mérito de las obras de caridad.
La influencia del humanismo renacentista resulta perceptible en su literatura. Algunos investigadores han defendido también la presencia de ideas vinculadas a Erasmo de Róterdam, aunque el alcance de esa relación intelectual continúa siendo objeto de debate.
Muerte y legado
Miguel de Cervantes falleció en Madrid el 22 de abril de 1616, a los 68 años. Las fuentes mencionan que padecía hidropesía, pero no permiten determinar con certeza la enfermedad que causó su muerte.
Fue enterrado al día siguiente en el convento de las Trinitarias Descalzas. En sus últimas semanas había terminado Los trabajos de Persiles y Sigismunda, novela publicada póstumamente en 1617.
Cervantes conoció el éxito del Quijote, pero no la extraordinaria influencia que ejercería sobre la narrativa posterior. Su aportación decisiva fue construir una ficción en la que los personajes adquieren una complejidad que desborda las intenciones iniciales de la historia.
El antiguo soldado de Lepanto, orgulloso de haber combatido, terminó siendo recordado principalmente por un caballero imaginario que confundía sus ideales con el mundo. Esa relación entre la experiencia y la ficción constituye una de las tensiones más fértiles de su literatura.