Se cuenta que en cierta ocasión Pancho Villa acudió al entierro de un amigo. Cansado de escuchar el interminable discurso del sacerdote, se acercó al ataúd, y tras abrirlo, se cargó el muerto a hombros alejándose con él pese a las protestas de los asistentes:
-A mi amigo no le gustaban los discursos, dijo.
Escritor peruanoUno de los grandes autores de la literatura hispanoamericana Obras: La ciudad y los perros, Conversación en La Catedral, La guerra del fin del mundo... Géneros: Realismo social, litera...
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