El 5 de noviembre de 2026, Santiago Peña presentó su renuncia a la Presidencia de Paraguay. No pudo marcharse por esa vía: legisladores del Partido Colorado dejaron sin cuórum la sesión que debía examinarla. Al día siguiente, el mismo partido respaldó su destitución. La destitución le cerró el acceso a la condición de senador vitalicio que la Constitución reserva a los expresidentes elegidos democráticamente que no hayan sido destituidos por juicio político.

4 de noviembre. El banco y la acusación

El 3 de noviembre, el Banco Central había intervenido Ueno Bank por problemas de solvencia. La entidad tenía unos 2,9 millones de clientes en un país de 6,1 millones de habitantes. Sus servicios quedaron suspendidos y mantenía importantes depósitos públicos, entre ellos los del Instituto de Previsión Social. Los investigadores debían determinar si hubo decisiones irregulares y perjuicios económicos: el cierre de un banco no demuestra por sí solo un delito.

Peña había tenido acciones en Ueno Holding. En abril de 2025 declaró que había dejado de ser accionista a finales de marzo al no participar en una reorganización societaria. Además, sus declaraciones patrimoniales recogían inversiones financieras que exigían distinguir certificados de depósito en Ueno de bonos emitidos por otra entidad. No estaba acreditado que hubiera perdido esos importes.

El 4 de noviembre, 35 diputados presentaron un escrito para promover su juicio político. Le reprochaban conflictos de intereses y falta de control ante las operaciones del banco. Eran acusaciones pendientes de esclarecimiento.

5 de noviembre. El partido soltó a su presidente

La Cámara de Diputados aprobó la acusación contra Peña con 78 votos. En cambio, rechazó promover otro juicio contra el vicepresidente Pedro Alliana. El partido gobernante retiró así el respaldo al presidente mientras mantenía la continuidad del Ejecutivo en manos del vicepresidente.

La posición de Horacio Cartes fue decisiva. Había impulsado la carrera de Peña y dirigía el Partido Colorado, pero respaldó públicamente el proceso contra él en plena crisis bancaria. No hace falta atribuirle intenciones ocultas para entender el cambio: sin los votos colorados, la oposición no habría alcanzado la mayoría necesaria.

Peña anunció entonces su renuncia, invocando la estabilidad institucional. La sesión conjunta del Congreso quedó sin cuórum y no pudo aceptar su dimisión. El Senado siguió adelante con el juicio político.

6 de noviembre. El juicio y la caída

El mandatario denunció que le habían entregado de noche una acusación extensa y que apenas disponía de tiempo para preparar su defensa. Solicitó una prórroga de 72 horas, que el Senado rechazó. No acudió personalmente al juicio; lo representaron sus abogados, que impugnaron la validez del procedimiento. Los diputados acusadores sostuvieron la imputación política por mal desempeño de funciones.

Hacia las 18:50, los 44 senadores presentes votaron a favor de destituirlo. El Senado concluyó así un proceso distinto de la investigación penal sobre Ueno Bank. Pedro Alliana juró como presidente para completar el mandato previsto hasta 2028.

La Fiscalía ordenó la detención de Peña por presuntos delitos vinculados al caso bancario y dispuso que permaneciera temporalmente bajo custodia en su domicilio, a la espera de las posteriores decisiones judiciales. No era una medida judicial definitiva de arresto domiciliario ni una condena penal.

El jueves Peña había intentado abandonar la Presidencia por decisión propia. El viernes fue apartado mediante una votación parlamentaria y quedó bajo custodia en su casa.