El premio y la ceremonia del 23 de octubre

En Siria, una donación de la Fundación Leo Messi permitió instalar aulas para niños afectados por la guerra. En Barcelona, la misma entidad contribuyó a levantar un centro dedicado al cáncer infantil. Son dos actuaciones que ayudan a entender por qué el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026 reconoce algo más que un palmarés. Lionel Messi llega al galardón con ocho Balones de Oro, cuatro Champions League, diez ligas españolas y el Mundial de 2022 con Argentina. Pero la decisión del jurado incorpora expresamente una labor solidaria que tiene destinatarios, instituciones y resultados identificables.

El premio se anunció el 3 de junio y su entrega está prevista para el 23 de octubre de 2026 en el Teatro Campoamor de Oviedo, en una ceremonia presidida por los Reyes, con la princesa Leonor y la infanta Sofía. Messi sucede a Serena Williams, galardonada en 2025, en un palmarés que incluye a Rafael Nadal, Eliud Kipchoge, Carolina Marín y Pau y Marc Gasol. La distinción comprende una escultura de Joan Miró, un diploma, una insignia y 50.000 euros. Su sentido, sin embargo, se entiende mejor al leer el acta del jurado: destaca su «formidable y continuada labor solidaria» en educación y salud infantil.

Qué ha valorado el jurado: aulas y atención al cáncer infantil

Uno de los ejemplos más precisos lo publicó UNICEF en mayo de 2017. Una donación de la Fundación Leo Messi había permitido instalar veinte aulas prefabricadas, completamente equipadas, en Tartús y en zonas rurales de Damasco. Más de 1.600 niños afectados por el conflicto sirio pudieron acudir a ellas. Muchos habían tenido que abandonar sus hogares. La ayuda atendía un problema concreto: faltaban espacios donde seguir estudiando, mientras las escuelas disponibles sufrían la presión de la guerra y la llegada de alumnos desplazados. En este caso, hablar de acceso a la educación significa disponer de un aula a la que poder regresar.

La vertiente sanitaria tiene otro ejemplo en el SJD Pediatric Cancer Center Barcelona. La Fundación Leo Messi figura entre los donantes fundadores del proyecto, y el futbolista participó con pacientes del hospital en vídeos de la campaña #ParaLosValientes. Aportó así financiación mediante su fundación y visibilidad mediante su presencia. El centro, inaugurado en junio de 2022, fue posible gracias a una movilización compartida por fundaciones, empresas y particulares. Atribuírselo únicamente a Messi borraría ese esfuerzo colectivo. Su intervención fue parte de una iniciativa que reunió atención médica e investigación sobre el cáncer infantil, con instalaciones específicas para niños y adolescentes.

Del niño de Rosario al referente mundial

Nacido en Rosario en 1987, Messi se formó en el fútbol de su ciudad, especialmente en Newell’s Old Boys. A los trece años se trasladó a Barcelona y continuó allí su formación. En 2004 debutó con el primer equipo; después llegaron las etapas del Paris Saint-Germain y del Inter Miami, su club actual. Ese recorrido tuvo también una dificultad temprana: un problema de crecimiento que necesitó tratamiento. UNICEF relaciona parte de su compromiso con la infancia con aquellas dificultades médicas. La organización lo nombró embajador de buena voluntad en 2010; ese mismo año viajó a Haití para llamar la atención sobre la situación de los niños tras el terremoto.

Al agradecer el premio, Messi recordó el apoyo de sus compañeros, su familia y quienes lo acompañaron. Esperaba que su historia animara a niños y niñas a seguir soñando. Añadió una frase que sitúa el reconocimiento en su propia biografía: «España y Catalunya son parte de mi vida». Asturias reúne ahora esas dos trayectorias, la deportiva y la solidaria, sin establecer cuánto pesa cada una. Para entender la segunda conviene volver a los hechos: unas aulas donde retomar las clases y un centro donde tratar el cáncer infantil. Son obras compartidas que continuarán prestando servicio cuando termine la ceremonia del Campoamor.

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