El 28 de abril de 2022, el príncipe Carlos Felipe recibió a Beatriz de York en el Palacio Real de Estocolmo. Los reunía la primera World Dyslexia Assembly. Al dar la bienvenida, el príncipe habló de su propia dislexia y reconoció que había tenido la suerte de recibir ayuda adecuada. Muchos niños, añadió, no disponían de ese apoyo.
En su familia, la experiencia alcanzaba también a su padre, Carlos XVI Gustavo, y a su hermana Victoria, heredera del trono. Una misma dificultad había acompañado tres vidas destinadas a comparecer ante los demás. Fuente: Casa Real de Suecia.
En febrero de 2025, al anunciar el nombre de una nieta, el rey dijo «Inse» donde debía decir Ines. La equivocación quedó registrada en la retransmisión. La portavoz de palacio explicó después que el monarca estaba muy disgustado y que no había advertido el error mientras leía.
Carlos Gustavo había hablado públicamente de sus dificultades de lectura y escritura, entre otros espacios en el documental Kungen och jag. Pero SVT introdujo una precisión al informar del episodio: la causa exacta de aquella equivocación no estaba clara. Su dislexia era conocida; atribuirle automáticamente cualquier tropiezo sería ir más allá de lo comprobado. Fuente: SVT.
Victoria: una lectora en un club llamado «Nada»
Victoria contó en una entrevista con la revista Vi Läser, recogida por Aftonbladet en 2020, que durante la adolescencia leer le exigía tanto esfuerzo que le quitaba el placer de los libros. La dificultad estaba en la propia lectura, antes de poder disfrutar de lo que contaban las páginas.
En la misma conversación reveló que formaba parte de un club de lectura llamado Inget, «Nada» en sueco. Para entonces alternaba los libros impresos con los audiolibros. La heredera que había encontrado tan fatigosa la lectura se había convertido en alguien que buscaba libros y los comentaba con otras personas. Cambiar de formato también formaba parte de su vida de lectora. Fuente: Aftonbladet, sobre la entrevista de Vi Läser.
Carlos Felipe: reconocer la ayuda recibida
Carlos Felipe ha convertido su experiencia en una actividad pública continuada. En la asamblea de 2022 distinguió sus propias dificultades del apoyo que había recibido: contó con ayuda, comprensión y personas capaces de atender sus necesidades. Su posición privilegiada aparece reconocida en su testimonio.
Dos años después, ante el Congreso Nórdico de Dislexia, volvió sobre un problema concreto: demasiados niños dependen de que sus padres puedan reclamar los apoyos que necesitan. A través de la fundación que impulsó con su esposa, el príncipe trabaja por la inclusión de los menores. En sus intervenciones, el relato personal desemboca en una pregunta sobre los demás: quién consigue ayuda y quién se queda sin ella. Discurso de 2022 y discurso de 2024.
Beatriz: la princesa que quería seguir leyendo
A Beatriz de York le diagnosticaron dislexia a los siete años. Recordó las dificultades con la ortografía y la lectura, las clases de refuerzo y las sesiones de estudio con amigas que también eran disléxicas. A los once años, los libros de Harry Potter le proporcionaron una experiencia distinta: quería continuar la historia. Más tarde estudió Historia en la universidad, una carrera que exigía leer mucho.
En 2023 explicó otro vínculo familiar. Su marido, Edoardo Mapelli Mozzi, también es disléxico. Como padres, dijo, tendrían que averiguar si sus hijos lo eran y cómo apoyarlos. Hablaba de una posibilidad y de los recursos que podrían ofrecerles. Fuente: SEN Magazine y declaraciones de 2023 recogidas por PureWow.