El periodista Arthur Koestler cayó en manos de los sublevados cuando estos ocuparon Málaga, en febrero de 1937. Había informado para un periódico británico y sus artículos contra el franquismo le habían granjeado enemigos. Tras unos días en Málaga fue encerrado en Sevilla. Allí esperaba que cualquier movimiento nocturno terminara con su salida para ser ejecutado.
Su situación tenía una peculiaridad. El Archivo Histórico Provincial de Málaga describe su encarcelamiento bajo amenaza de muerte, pero Koestler reconoció que no le notificaron formalmente una sentencia. Aquel temor, convertido en relato en Diálogo con la muerte, sería una de sus experiencias decisivas como escritor.
Mientras Koestler aguardaba en Sevilla, Josefina Gálvez, esposa del aviador franquista Carlos Haya, estaba retenida en territorio republicano. El Comité Internacional de la Cruz Roja participó en las negociaciones para intercambiarlos. Según las memorias del delegado Marcel Junod, los sublevados llegaron a ofrecer varios presos republicanos por ella, pero las autoridades republicanas centraron su contrapropuesta en Koestler.
En mayo de 1937 Koestler quedó libre. Los documentos no fijan con unanimidad el día exacto del intercambio. Después publicaría El cero y el infinito, novela sobre el engranaje de los procesos políticos estalinistas.