Saltar al contenido
Martes, 27 de octubre de 2026
BuscaBiografías
Actualidad · Historia política · Israel

Netanyahu y Eisenkot: los dos Israel

Una mesa compartida, una guerra y una ruptura: cómo Netanyahu y Eisenkot llegaron a disputar el rumbo de Israel.

Compartieron el Gobierno de emergencia y el objetivo de derrotar a Hamás. El desacuerdo sobre los rehenes y el rumbo de la guerra los separó. Tres años después, disputan con aliados distintos la dirección de Israel.

Por Redacción de Buscabiografías 9 min de lectura
Netanyahu y Eisenkot caminando en direcciones divergentes ante la bandera de Israel.
Recreación mediante inteligencia artificial; no corresponde a una fotografía documental. — Imagen generada con IA para Buscabiografías.

1.116 días. Ese es el tiempo transcurrido entre el 7 de octubre de 2023 y el 27 de octubre de 2026. En la primera de esas fechas, milicianos dirigidos por Hamás atravesaron la frontera de Gaza, mataron a unas 1.200 personas y se llevaron a 251 rehenes. Cinco días después, Gadi Eisenkot, diputado de la oposición, entró en el Gobierno de emergencia de Benjamin Netanyahu. Los rivales de las elecciones de 2026 afrontaron aquella guerra sentados a la misma mesa.

No llegaban como desconocidos. Netanyahu había presidido los gobiernos bajo los que Eisenkot dirigió el ejército entre 2015 y 2019. El primero llevaba décadas alternando el poder y la oposición; el segundo había cambiado el uniforme por la política en 2022, después de 41 años de carrera militar. Al incorporarse al gabinete reducido de guerra como observador, Eisenkot volvía a intervenir en decisiones militares, esta vez desde el Gobierno.

Netanyahu había sido primer ministro de 1996 a 1999 y de 2009 a 2021, y había regresado en diciembre de 2022. Dirigía una coalición del Likud con partidos ultraortodoxos y de la derecha religiosa. El ataque puso en cuestión su principal compromiso político: la seguridad.

Eisenkot había nacido en Tiberíades, pero su familia se trasladó a Eilat cuando era un bebé. Hijo de inmigrantes marroquíes, ascendió desde la infantería de la Brigada Golani hasta el Estado Mayor. Había mandado operaciones en Cisjordania, la frontera libanesa y contra la implantación militar iraní en Siria.

Había defendido la llamada doctrina Dahiya: responder a los ataques de organizaciones como Hezbolá con una destrucción abrumadora de las infraestructuras de las zonas desde las que operaban. Ese planteamiento suscitó críticas por sus consecuencias para los civiles. Durante su jefatura impulsó, además, una reorganización militar y respaldó la actuación de la justicia castrense contra Elor Azaria, el soldado que mató a un palestino herido en Hebrón.

En octubre de 2023, ambos coincidieron en que Hamás debía perder su capacidad de atacar y gobernar Gaza. Compartían también la obligación de recuperar a los secuestrados. El desacuerdo apareció al decidir qué hacer cuando esas dos metas exigían caminos distintos.

Diciembre de 2023–junio de 2025: los rehenes y la ruptura

El 7 de diciembre de 2023 murió Gal Meir Eisenkot, reservista de 25 años, durante una operación en el norte de Gaza. Su padre recibió la noticia en una sala de planificación donde se encontraba con Benny Gantz. Continuó en el gabinete e interrumpió el duelo familiar para participar en una reunión operativa. Netanyahu conocía también una pérdida militar dentro de su familia: su hermano Yonatan había muerto en el rescate de Entebbe de 1976.

Aquella operación de comandos reapareció en la discusión sobre los cautivos. El 18 de enero de 2024, Eisenkot explicó en una entrevista televisiva que los rehenes estaban dispersos y que una acción semejante a Entebbe ofrecía escasas posibilidades de recuperarlos a todos. Defendía negociar un acuerdo que permitiera traerlos vivos, incluso si para ello había que posponer otros objetivos militares.

Netanyahu reiteró aquel mismo día su propósito de alcanzar la «victoria total». Sostenía que mantener la presión sobre Hamás era necesario para recuperar a los cautivos y evitar otro ataque. Discrepaban sobre prioridades, plazos y el efecto de la fuerza.

Las familias reclamaban acuerdos y se sucedían las manifestaciones mientras continuaban los combates. Dentro del gabinete, Eisenkot pedía definir qué autoridad sustituiría a Hamás. Sin una administración posterior, ocupar territorio o eliminar mandos no resolvía quién repartiría alimentos, mantendría el orden y evitaría el regreso de las células armadas.

El 9 de junio de 2024 abandonó el Gobierno junto con Gantz. En su carta de dimisión acusó al gabinete de aplazar decisiones por consideraciones políticas. Netanyahu pidió a Gantz que no se marchara y defendió continuar el esfuerzo militar. La salida no derribó al Gobierno: su coalición conservaba la mayoría parlamentaria. Una semana después, Netanyahu disolvió el gabinete reducido.

Ese verano apareció otra pregunta dentro de hogares israelíes: cuánto tiempo podían seguir viviendo entre una movilización y la siguiente. Había reservistas que acumulaban más de 200 días de servicio en un año, aunque esa cifra no describía a todos. Su ausencia afectaba al empleo, los estudios, el cuidado de los hijos y los negocios familiares. Las comunidades fronterizas necesitaban reconstruir viviendas y servicios.

El 25 de junio, el Supremo había resuelto que no existía base legal para excluir de forma general del reclutamiento a los estudiantes de seminarios ultraortodoxos. Sus dirigentes defendían preservar el estudio religioso; el ejército necesitaba personal. Netanyahu dependía de esos partidos para gobernar. Eisenkot reclamaba extender el servicio. Una diferencia parlamentaria se convirtió en una discusión sobre quién debía abandonar su casa para defender el país.

Mientras esa disputa avanzaba, Israel consiguió resultados militares concretos. El 27 de septiembre mató en Beirut a Hasán Nasralá, jefe de Hezbolá; en octubre murió Yahya Sinwar en Gaza. Las operaciones destruyeron capacidades y descabezaron organizaciones que habían amenazado a Israel. Netanyahu sostuvo que esos golpes demostraban la utilidad de mantener la ofensiva.

El balance tenía otra dimensión al otro lado de la frontera. Gaza sufría la destrucción de barrios, desplazamientos masivos y dificultades para acceder a alimentos, agua y asistencia médica. El 21 de noviembre de 2024, la Corte Penal Internacional emitió una orden de detención contra Netanyahu por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad. Netanyahu rechazó las acusaciones. La orden no era una condena ni pertenecía al juicio por corrupción que afrontaba en Israel.

En junio de 2025, la confrontación regional alcanzó las instalaciones nucleares y objetivos militares de Irán en una campaña aérea de doce días. Netanyahu presentaba la acción contra Irán, Hamás y Hezbolá como un cambio en el equilibrio regional. Eisenkot respaldaba impedir una capacidad nuclear militar iraní, pero discutía la posibilidad de transformar el régimen de Teherán mediante la fuerza.

Septiembre de 2025–octubre de 2026: la alternativa electoral

Para entonces, la ruptura del antiguo gabinete tenía una organización electoral. Eisenkot dejó Unidad Nacional y su escaño en junio de 2025; en septiembre fundó Yashar, palabra hebrea que significa «recto» u «honesto». Su experiencia, su origen familiar y las pérdidas sufridas lo hacían reconocible para votantes alejados de los partidos tradicionales de la oposición.

El 30 de junio de 2026 presentó su campaña con el lema «Israel debe vencer». Propuso reconstruir las localidades afectadas por la guerra, ampliar el servicio militar y crear una comisión estatal independiente sobre el 7 de octubre. Netanyahu defendía su gestión y su capacidad para tratar con los dirigentes internacionales. Sobre la investigación, su Gobierno rechazaba el modelo de comisión cuyos miembros designa el presidente del Supremo y había promovido una fórmula de nombramiento político.

Antes del receso electoral, la coalición aprobó medidas para proteger de determinadas detenciones a quienes eludían el reclutamiento ultraortodoxo. El Supremo suspendió cautelarmente la aplicación de esa ley. Hubo discrepancias dentro del propio Likud. El 17 de julio, la Knesset aprobó su dispersión y dejó paso a las elecciones del 27 de octubre.

Al acercarse la votación, el coste de la guerra desbordaba el presupuesto militar. Para la sociedad israelí, la discusión incluía el precio de la vivienda y los alimentos, los ingresos interrumpidos por las movilizaciones y la posibilidad de regresar a las localidades evacuadas. Yashar proponía aumentar la competencia y reducir barreras a las importaciones. El Gobierno debía afrontar el coste de sostener las operaciones y reconstruir.

En Gaza, las autoridades sanitarias situaban en torno a 74.000 los muertos palestinos comunicados desde el comienzo de la ofensiva. El plan de Donald Trump de 2025 había permitido un alto el fuego y la devolución de los rehenes restantes, pero el desarme de Hamás, una nueva administración palestina bajo supervisión internacional y la retirada israelí seguían sin completarse.

Hamás seguía armado e Israel mantenía el control de más de la mitad de Gaza. También pesaban las relaciones con los países occidentales, deterioradas por la guerra y la violencia de colonos en Cisjordania. Eisenkot defendía combatir esa violencia, aunque apoyaba los asentamientos autorizados por Israel y rechazaba el Estado palestino en las condiciones existentes.

Tras una nueva guerra contra Irán en 2026, esta vez junto con Estados Unidos, Netanyahu llevó a la ONU, el 24 de septiembre, su propia lectura de aquellos años: Israel había sobrevivido al ataque y golpeado a sus adversarios. Mostró un buscapersonas para recordar la operación contra los dispositivos de Hezbolá y destacó la cooperación militar estadounidense. Eisenkot discutía el balance desde otro ángulo: aceptaba las operaciones contra sus enemigos, pero reclamaba juzgarlas por los objetivos políticos alcanzados y la seguridad que dejaran después.

La campaña del Likud lo resumió en «La derecha o Palestina». Netanyahu vinculaba a sus adversarios con la dependencia de partidos árabes. La oposición reunía derechas, centro e izquierda que discrepaban sobre esas alianzas y sobre los palestinos. Coincidían en sustituir al Gobierno, investigar el 7 de octubre y revertir reformas judiciales. La coalición de Netanyahu defendía proseguir sus cambios institucionales y preservar sus acuerdos con los partidos religiosos.

Netanyahu afrontaba además su juicio israelí por soborno, fraude y abuso de confianza, abierto desde 2020 y todavía sin condena. Negaba los cargos y había solicitado un indulto presidencial. La votación podía cambiar su respaldo parlamentario; no resolvía sus procesos judiciales.

El 27 de octubre de 2026, los dos hombres que habían compartido aquella mesa pedían apoyo para gobernar con aliados distintos. Las papeletas elegían los 120 escaños de la Knesset, no directamente al primer ministro. Para Netanyahu, continuar exigía reunir apoyos después de defender su actuación durante la guerra; para Eisenkot, sustituirlo exigía convertir su alternativa en acuerdos. Entre aquella mesa y el próximo Gobierno quedaba una mayoría por construir: 61.

Nota de edición

Versión previa al escrutinio del 27 de octubre de 2026. No incorpora resultados electorales.

Tal día como hoy

Nació

Roberto Benigni
Roberto Benigni

Cineasta italiano Ganador del Oscar al mejor actor por La vida es bella Películas: La vida es bella, El monstruo, Pinocho, El tigre y la nieve... Premios: Oscar, BAFTA, SAG, León de Oro honorífico...

VER BIOGRAFÍA