Valencia, 4 de febrero de 2023. José María Aznar y Mariano Rajoy vuelven a aparecer juntos, esta vez al lado de Alberto Núñez Feijóo. Los tres han presidido el Partido Popular, pero ninguno llegó al mando del mismo modo. Uno fue promovido por el fundador; otro recibió la elección personal de su antecesor; el tercero apareció como candidato único después de que una crisis dejara a su predecesor sin apoyos. Entre los tres hay además un presidente que no figura en la fotografía: Pablo Casado.
1989: Fraga recupera el partido para entregarlo
Antes de Aznar hubo un relevo fallido. Manuel Fraga abandonó la presidencia de Alianza Popular después de los resultados de 1986 y, en febrero de 1987, Antonio Hernández Mancha ganó un congreso con dos candidaturas. Su liderazgo quedó rápidamente cuestionado. En enero de 1989, Fraga regresó, desplazó a Hernández Mancha y dirigió la refundación que convirtió AP en el PP. La despedida fue formalmente cortés, pero detrás estaba una pugna por el control de la derecha no socialista.
En agosto de 1989 Fraga impulsó como candidato a las generales a José María Aznar, entonces presidente de Castilla y León. Aznar no fue elegido presidente del partido hasta el congreso de Sevilla de 1990. Así quedaron separados el liderazgo electoral y el orgánico: primero se buscó una cara para competir con Felipe González; después se le entregó la organización. No era la única salida imaginable ni una supervivencia asegurada, pero la opción se consolidó. Aznar perdió las generales de 1989 y 1993, ganó las de 1996 y obtuvo mayoría absoluta en 2000. Las victorias posteriores afianzaron su autoridad para decidir el siguiente relevo.
2003: una decisión personal entre treinta consultas
El viernes 29 de agosto de 2003, después del Consejo de Ministros, Aznar empezó una ronda de conversaciones en La Moncloa. Según la reconstrucción publicada por El País el 2 de septiembre, recibió a una decena de dirigentes y telefoneó a otros veinte responsables territoriales. Rodrigo Rato y Jaime Mayor Oreja eran alternativas a Mariano Rajoy. La noche del viernes comunicó a Rajoy que sería el elegido; los demás lo supieron al día siguiente. Aznar describió aquella decisión ante su círculo como «la decisión más difícil de mi vida».
La consulta fue amplia, pero no hubo competición de candidaturas. Aznar se reservó la resolución final; después los órganos del PP la respaldaron. Rajoy, registrador de la propiedad y veterano ministro, tenía una ventaja señalada entonces por un dirigente territorial: carecía de un bloque propio poderoso, pero tampoco acumulaba grandes rechazos. Esa cualidad facilitó su designación y, al mismo tiempo, le obligó a construir una autoridad distinta de la del presidente que lo había escogido.
La derrota electoral de marzo de 2004 cambió el escenario antes de que Rajoy asumiera formalmente la presidencia del partido, en octubre. Perdió de nuevo en 2008. No cabe atribuir aquellas derrotas al método de sucesión: intervinieron la guerra de Irak, los atentados del 11-M, las campañas y numerosos factores políticos. Lo verificable es que la designación de Aznar no garantizó a Rajoy la continuidad electoral ni le evitó tener que defender su puesto.
2008: Rajoy conserva lo que había heredado
Tras la segunda derrota, Esperanza Aguirre representó públicamente una de las principales voces críticas con la continuidad de Rajoy y con el rumbo del PP. Aznar tampoco le proporcionó un respaldo político equivalente al de 2003. Rajoy optó por presentarse al congreso de Valencia y reorganizar su equipo, con María Dolores de Cospedal como nueva secretaria general. Obtuvo el 84,24 % de los votos para la presidencia, junto a 409 papeletas en blanco. No había perdido la organización, aunque el desacuerdo interno resultó visible.
Fue un episodio decisivo en su biografía: el sucesor inicialmente designado por otro dirigente salió del congreso con una legitimación propia. Tres años después ganó las generales de 2011 con mayoría absoluta. Su permanencia demuestra que el origen del mandato no determina por sí solo su duración; cuentan también los equilibrios territoriales, los resultados y la capacidad de resistir una crisis interna.
2018: gana una votación y pierde la presidencia
El 1 de junio de 2018, la moción de censura presentada por Pedro Sánchez tras la sentencia del caso Gürtel desalojó a Rajoy de La Moncloa: 180 votos a favor, 169 en contra y una abstención. Días después Rajoy anunció que dejaría la presidencia del PP, sin señalar públicamente a un sucesor. El partido recurrió a un procedimiento con dos fases.
En la votación de afiliados inscritos, Soraya Sáenz de Santamaría quedó por delante de Pablo Casado. Pero los compromisarios del congreso tenían la decisión definitiva. Cospedal, eliminada en la primera fase, respaldó públicamente a Casado y su entorno se aproximó a esa candidatura; finalmente los delegados eligieron a Casado por 1.701 votos frente a 1.250. La escena ilustra una diferencia esencial: la expresión inicial de preferencia de los afiliados no coincidió con la decisión del cuerpo de compromisarios, donde pesaban otros apoyos y alianzas.
La competición permitió elegir entre alternativas reales, pero también hizo visibles fracturas entre sectores del partido. No sería riguroso afirmar que aquellas divisiones provocaron por sí solas la crisis posterior: entre ambos episodios hubo cambios electorales, disputas de estrategia y conflictos personales. Sí dejaron una historia de apoyos enfrentados que la nueva dirección tuvo que gestionar.
2022: los dirigentes territoriales resuelven la competición antes de votar
En febrero de 2022, el choque público entre Casado e Isabel Díaz Ayuso sobre contratos de la Comunidad de Madrid y acusaciones de investigaciones internas desencadenó una crisis fulminante. El 22 de febrero RTVE documentaba la pérdida de apoyos de Casado entre numerosos presidentes autonómicos, miembros de la dirección y representantes parlamentarios. El día 23, Casado y Feijóo se reunieron a solas en Génova antes del encuentro de los dirigentes territoriales. Ya se discutía cómo efectuar el relevo.
Feijóo llevaba desde 2009 presidiendo Galicia y había ganado cuatro elecciones autonómicas con mayoría absoluta. Esa trayectoria le proporcionaba visibilidad y apoyos fuera de Madrid. Su nombre reunió a sectores que habían dejado de respaldar a Casado. El acuerdo político se fraguó antes del congreso extraordinario, no durante una confrontación de candidatos ante los compromisarios.
Hubo, sin embargo, una votación de afiliados el 21 de marzo: Feijóo concurrió sin rival y obtuvo alrededor del 99,6 % de los votos válidos. El 2 de abril, en Sevilla, recibió el 98,35 % en la votación congresual. Frente a 2018, no se habían eliminado las urnas: lo que había desaparecido era la competencia por la presidencia antes de llegar a ellas.
El resultado inmediato fue una dirección nacional con un respaldo orgánico muy amplio y un cambio de liderazgo rápido. Eso no permite establecer que el consenso previo sea siempre superior a unas primarias competitivas. En las generales de julio de 2023, el PP fue la fuerza más votada, pero Feijóo no consiguió la investidura. El método de elección del presidente y la posibilidad de gobernar pertenecen a ámbitos relacionados, aunque no equivalentes.
El ausente de Valencia
Diez meses después del congreso de Sevilla, Aznar y Rajoy acudieron juntos a respaldar a Feijóo en la intermunicipal del PP de Valencia. También estuvieron dirigentes territoriales. La foto ofreció una continuidad reconocible entre dos expresidentes del Gobierno y el nuevo responsable nacional. Manuel Fraga ya había fallecido. Pablo Casado, el presidente sustituido en 2022 y protagonista indispensable de la última sucesión, no aparecía.
La fotografía no necesitaba explicar aquella ausencia para cumplir su propósito público. Para contar la historia de cómo se transmite el mando en el Partido Popular, en cambio, la ausencia de Casado resulta tan significativa como la presencia de los otros tres.
Fuentes y documentos
- RTVE: la refundación de Alianza Popular (1989).
- El País: las consultas de Aznar y la designación de Rajoy (2003).
- Europa Press: votación del congreso de Valencia (2008).
- Congreso de los Diputados: moción de censura (2018).
- El País: apoyo de Cospedal a Casado (2018).
- RTVE: retirada de apoyos territoriales a Casado (2022).
- RTVE: reunión de Casado y Feijóo (2022).
- RTVE: la reunión de los tres dirigentes en Valencia (2023).
