La silla del ausente
En la azotea del hotel Knickerbocker de Hollywood, la noche del 31 de octubre de 1936, unas trescientas personas esperaban que un muerto diera señales de vida. Sobre la mesa había esposas cerradas e instrumentos que podían sonar. Edward Saint dirigía la ceremonia; Bess aguardaba una respuesta de su marido, Harry Houdini. La radio llevaba la espera a otros oyentes.
El 31 de octubre de 2026 se cumplen cien años de la muerte del escapista. Halloween sigue convocando sesiones en su nombre. Bess cerró su búsqueda tras una década.
¿Por qué se rompió su amistad con Conan Doyle?
Sus enfrentamientos sobre el espiritismo fueron destruyendo la amistad: Houdini exigía pruebas donde Arthur Conan Doyle encontraba certezas. El 18 de junio de 1922, en el hotel Ambassador de Atlantic City, Lady Jean Doyle intentó comunicarse con la madre del ilusionista mediante escritura automática. John Cox reconstruye aquella sesión en «The Mama message».
Las páginas estaban escritas en inglés y encabezadas por una cruz. Cecilia Weiss era judía, esposa de un rabino. En la carta del 15 de diciembre de 1922 que reprodujo en A Magician Among the Spirits, Houdini explicó a Conan Doyle que su madre no sabía leer, escribir ni hablar inglés. Había guardado silencio durante la sesión, conmovido por la posibilidad de sentirla cerca.
Las cartas continuaron, cada vez más ásperas. Conan Doyle defendía la sinceridad de su mujer; Houdini hacía públicas sus investigaciones sobre médiums. El 5 de mayo de 1924, Houdini ofreció a Conan Doyle enviarle su nuevo libro, A Magician Among the Spirits. La cronología del Harry Ransom Center registra ese gesto; Massimo Polidoro relata que la oferta quedó sin respuesta. El libro cerraba una amistad que las discusiones llevaban dos años deshaciendo.
¿Cómo y cuándo murió Houdini?
Houdini murió el 31 de octubre de 1926, en Detroit, a los 52 años, por peritonitis tras la rotura del apéndice. En Montreal, días antes, un estudiante lo había golpeado en el abdomen. El biógrafo Adam Begley descarta en Yale University Press que aquel golpe causara la apendicitis: el mago ya estaba enfermo, siguió actuando y demoró su ingreso.
Otra muerte quedó instalada en la memoria popular: la fuga acuática que termina mal. La película Houdini de 1953 convirtió ese desenlace en espectáculo. El Smithsonian señala la película como origen del mito. La muerte real llegó en un hospital.
¿Qué era la clave «Rosabelle, believe»?
Era el mensaje con el que Bess esperaba reconocer a Houdini si conseguía comunicarse después de muerto. Habían pactado una señal basada en su antiguo número de lectura del pensamiento. «Rosabelle», una canción vinculada a la pareja, precedía a esta secuencia:
answer · tell · pray-answer · look · tell · answer-answer · tell.
Las palabras representaban cifras que indicaban posiciones del alfabeto inglés: 2, 5, 12, 9, 5, 22 y 5. Deletreaban BELIEVE, «cree». Polidoro explica el mecanismo y documenta la historia del mensaje. Una voz afectuosa podía imitarse; aquella combinación debía identificar al remitente.
¿Alguien llegó a transmitir el mensaje?
Arthur Ford lo transmitió en enero de 1929 y Bess lo reconoció inicialmente. The New York Times recogió su aceptación y las objeciones de los amigos de Houdini. El escéptico más célebre parecía estar hablando desde el otro lado.
El sistema de cifrado llevaba meses impreso en la biografía de Harold Kellock de 1928. Conan Doyle defendió a Ford: publicar el código no revelaba por sí solo el mensaje elegido. Bess terminó rechazando que la comunicación procediera de su marido. La reconstrucción de Massimo Polidoro reúne sus declaraciones cambiantes. Las palabras habían llegado; su origen sobrenatural seguía sin demostrarse.
¿Qué ocurrió en la última sesión de 1936?
No llegó ninguna señal que los participantes aceptaran como una comunicación de Houdini. La crónica de Time describe las llamadas de Edward Saint y el silencio que las siguió. Bess terminó con «Good night, Harry!»: «¡Buenas noches, Harry!».
La Library of Congress conserva el guion de la ceremonia, con pausas e instrucciones de lectura. Hasta la despedida estaba preparada para la radio. El acto daba un final público a la búsqueda que había dejado expuesta a la viuda ante tantos pretendidos mensajeros.
En 1943, Time publicó su balance: «Diez años son suficientes para esperar a cualquier hombre». Bess había encontrado una frase que le permitía despedirse también de la espera.
Un siglo después, la mesa sigue puesta
Otros ilusionistas recuperaron las convocatorias. John Cox sitúa un impulso decisivo de las sesiones anuales en Detroit, en 1946. Para Halloween de 2026, los organizadores anuncian una nueva reunión en el Magic Castle de Hollywood.
El pacto perteneció a dos personas. La ceremonia ya pertenece a quienes se sientan alrededor de una mesa para preguntar, una vez más, si Harry está ahí.
