Cantante y compositora española
Padres: Javier Fernández Blanco y Nuria Castrelo Delgado
Hermanos: Cuatro; uno de ellos es el cantante Swan Fyahbwoy
Álbum debut: Bodhiria (2024)
Instrumentos: Voz, piano, guitarra y cuatro venezolano
Discográfica: Interscope Records
Lara Fernández Castrelo, conocida artísticamente como Judeline, nació en Jerez de la Frontera, Cádiz, el 18 de enero de 2003, y creció en Los Caños de Meca, junto al cabo de Trafalgar. Cantante y compositora, desarrolló un pop en el que conviven electrónica, flamenco, ritmos latinoamericanos, música urbana y referencias culturales del sur de España. En pocos años pasó de publicar versiones y canciones propias en internet a actuar en Coachella, recibir nominaciones a los Latin Grammy y alcanzar el número uno mundial de Spotify.
Familia e infancia
Es hija de Nuria Castrelo Delgado, jerezana, y Javier Fernández Blanco, nacido en Venezuela en una familia de origen andaluz. Su padre, músico no profesional y multiinstrumentista, tuvo una influencia directa en su educación musical: le enseñó a tocar el cuatro venezolano cuando era niña y en casa la familiarizó con joropos, tonadas y grupos como The Beatles. Por la rama materna recibió otra tradición musical. Su abuela, admiradora de Lola Flores, le enseñó canciones como La zarzamora. Tiene cuatro hermanos; uno de ellos es el cantante de dancehall y reggae Swan Fyahbwoy.
Aprendió también piano y guitarra y escribió su primera canción alrededor de los siete años, después de que desapareciera uno de sus perros. Durante la infancia dedicaba además mucho tiempo al dibujo y otras formas de expresión artística. Años después, música e imagen acabarían funcionando conjuntamente en sus discos, videoclips y puestas en escena.
Entre los trece y los dieciséis años atravesó una etapa especialmente difícil. Sufrió acoso escolar, tuvo que cambiar de centro y padeció una depresión que ella misma ha descrito posteriormente como uno de los periodos más oscuros de su vida. A los dieciséis años pasó una temporada en Ámsterdam trabajando como au pair. Allí comenzó a cantar en locales con micrófono abierto y encontró una rutina y un propósito que identificó después como un punto de inflexión personal.
Regresó a España, terminó la enseñanza obligatoria y a los diecisiete años se instaló en Madrid con la intención de estudiar Bachillerato Artístico, aunque pronto dejó los estudios para concentrarse en la música. Compartió piso, trabajó como niñera y comenzó a frecuentar estudios, sesiones y encuentros de músicos. Antes de disponer de una carrera profesional ya había difundido canciones propias y versiones a través de SoundCloud y las redes sociales, entre ellas una interpretación de Pena, penita, pena, popularizada por Lola Flores.
Primeras canciones
El nombre Judeline surgió durante aquella primera etapa de grabaciones. Lo vinculó a Hey Jude, de The Beatles, una de las canciones favoritas de su padre, y a «line», elegida por su aspiración de llegar a la primera línea de la música. Uno de sus primeros temas propios fue Matándome, realizado sobre una base encontrada en internet.
El primer impulso importante llegó en 2020 con Desclasificados, una iniciativa del productor Alizzz, que había puesto varias bases a disposición de artistas emergentes. Judeline escribió y grabó Rota sobre una de ellas utilizando el teléfono móvil y metiéndose en un armario para conseguir mejores condiciones acústicas. La canción fue seleccionada entre centenares de propuestas y le abrió las primeras puertas de la industria.
Junto a los productores Tuiste y Mayo fue definiendo su sonido y en 2022 publicó su primer EP, de la luz. En este trabajo apareció ya de forma explícita la presencia familiar: su padre participó en la composición y producción de tonada de la luz • madrugada, mientras que la voz de su madre, procedente de una grabación de la infancia de Lara en el faro de Trafalgar, abre el proyecto.
Después aparecieron canciones como Tánger, Zahara y CANIJO. Esta última llevó hacia su música el funk brasileño, un ejemplo temprano de su interés por incorporar ritmos latinoamericanos a un lenguaje marcado también por su procedencia gaditana. Sus canciones comenzaron a circular con mayor intensidad a través de plataformas, listas de reproducción y redes sociales, ampliando una audiencia formada inicialmente alrededor de sus versiones y primeras publicaciones independientes.
En 2023 firmó con Interscope Records. Ese año grabó para Spotify Singles una versión de La tortura, canción de Shakira y Alejandro Sanz, y participó en festivales como Primavera Sound, Sónar y Bilbao BBK Live.
Bodhiria
En 2024 publicó mangata, primer adelanto de su álbum debut. La canción combinaba elementos vinculados al folclore venezolano con house y una atmósfera electrónica y espiritual. Judeline la consideró una pieza especialmente importante por su producción y por la forma en que anticipaba el mundo que estaba construyendo para Bodhiria.
El álbum apareció ese mismo año. Su título deriva de bodhi, término sánscrito relacionado con la iluminación o el despertar. Judeline imaginó Bodhiria como un «no lugar», una especie de limbo observado por ÁngelA, el alter ego que articula conceptualmente el disco. Ese recurso le permitió enlazar canciones sobre deseo, soledad, espiritualidad, religión, transformación y miedo al éxito sin obligarlas a funcionar como una narración estrictamente lineal.
El componente visual y religioso adquirió tanto peso como la producción musical. Canciones como INRI utilizaron imaginería cristiana, mientras que Joropo hizo explícita la conexión venezolana de su familia: su padre participó en la grabación tocando cuatro y bandola. mangata, por su parte, unió esos ecos tradicionales a la electrónica y al house. El álbum reunió también aportaciones de productores y músicos como Rusowsky, Drummie y Rob Bisel.
La creación de Bodhiria coincidió con un crecimiento profesional que no estuvo exento de tensión. Judeline ha contado que terminó exhausta por la cantidad de decisiones artísticas, económicas y profesionales que acompañaron a la preparación del disco. Durante un periodo llegó incluso a sentirse distanciada de unas canciones que había escuchado y revisado constantemente. Una vez terminado el proyecto, pudo recuperar una relación más positiva con él.
Proyección internacional
En 2024 acompañó a J Balvin como artista invitada en su gira europea. Después, el Bodhiria Tour la llevó por España, Estados Unidos y Latinoamérica, con actuaciones en México y Perú y tres conciertos consecutivos con las entradas agotadas en el Circo Price de Madrid. En abril de 2025 actuó en Coachella.
En enero de 2025 recibió uno de los Music Moves Europe Awards de la Unión Europea y obtuvo además el Public Choice Award. También ganó el Premio Odeón a mejor artista alternativo. Bodhiria fue nominado al Latin Grammy al mejor álbum de música alternativa, mientras que Joropo compitió por el premio a la mejor canción alternativa.
A finales de 2025 publicó el EP Verano Saudade, en el que colaboró con artistas como Amaia, Sega Bodega, Pa Salieu, MC Morena y Dellafuente. El trabajo desplazó parte de la atmósfera introspectiva de Bodhiria hacia canciones más inmediatas y rítmicas y abordó también el deseo, la sexualidad y la nostalgia asociada a los veranos de su juventud en Cádiz.
Judeline ha hablado públicamente de su vida afectiva con cierta reserva. A finales de 2025 explicó que mantenía desde hacía varios meses una relación a distancia con un músico cuya identidad no hizo pública, y vinculó aquella relación a una etapa de mayor seguridad personal y emocional.
Número uno mundial y debut en el cine
En 2026 publicó BESITO y alcanzó su mayor repercusión internacional con BbY WOW, junto a Karol G y Rusowsky. La canción llegó al número uno del Top Global de Spotify y convirtió a Judeline en la primera artista española que alcanzaba esa posición como artista principal. El éxito situó su música ante una audiencia mundial en una escala muy superior a la conseguida con sus trabajos anteriores.
Ese mismo año amplió su actividad fuera de la música grabada con un pequeño papel en La bola negra, película dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi a partir del universo de una obra inacabada de Federico García Lorca. Además de su debut como actriz, interpretó para la película una nueva versión de Soldadito español.