Político y activista sudafricano
Nombre completo: Nelson Rolihlahla Mandela.
Nombre tradicional: Madiba.
Presidencia: Sudáfrica (1994-1999).
Partido político: Congreso Nacional Africano (ANC).
Distinciones: Premio Nobel de la Paz (1993), compartido con Frederik de Klerk.
Obra principal: El largo camino hacia la libertad (1994).
Nelson Mandela nació el 18 de julio de 1918 en Mvezo, una pequeña localidad del Transkei, en la actual provincia sudafricana del Cabo Oriental. Fue el primer presidente negro de Sudáfrica y una figura decisiva en la lucha contra el apartheid, el sistema de segregación racial que privó a la mayoría de la población de derechos políticos y civiles. Pasó más de veintisiete años encarcelado y contribuyó a negociar la transición hacia una democracia multirracial, en la que la población negra pudo votar en igualdad de condiciones por primera vez en 1994.
Infancia y formación
Pertenecía al pueblo xhosa y al clan Madiba, integrado en la comunidad thembu. Su padre, Gadla Henry Mphakanyiswa Mandela, fue consejero de la autoridad tradicional thembu, y su madre se llamaba Nosekeni Fanny. Recibió al nacer el nombre de Rolihlahla; el nombre inglés Nelson se lo asignó una maestra durante sus primeros años escolares.
Tras la muerte de su padre quedó bajo la tutela del regente Jongintaba Dalindyebo. En su residencia conoció las asambleas y deliberaciones de los dirigentes tradicionales, una experiencia que más tarde relacionaría con su concepción de la autoridad y la participación colectiva. Estudió en instituciones metodistas y en 1939 ingresó en la Universidad de Fort Hare, de la que fue expulsado en 1940 por participar en una protesta estudiantil.
En 1941 huyó a Johannesburgo para evitar un matrimonio concertado. Trabajó como vigilante en una mina y después en un despacho jurídico. Completó los requisitos de su grado en Artes a través de la Universidad de Sudáfrica (UNISA) en 1942 y se graduó en 1943. Ese mismo año comenzó Derecho en la Universidad de Witwatersrand, que abandonó sin obtener el título. Retomó los estudios jurídicos por correspondencia durante su encarcelamiento y finalmente se licenció en Derecho por UNISA en 1989, pocos meses antes de recuperar la libertad.
La lucha contra el apartheid
En 1944 participó en la fundación de la Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano (ANC), junto con otros militantes como Oliver Tambo y Walter Sisulu. Defendían transformar el ANC en una organización de masas, capaz de enfrentarse a las restricciones que sufría la población negra.
La victoria electoral del Partido Nacional en 1948 dio paso a la institucionalización del apartheid mediante leyes que clasificaban a la población por categorías raciales y regulaban dónde podía residir, estudiar, trabajar o desplazarse. En 1952 Mandela fue uno de los principales organizadores de la Campaña de Desafío, un movimiento colectivo de desobediencia civil contra las leyes discriminatorias. Ese mismo año abrió con Tambo un despacho de abogados en Johannesburgo que atendió numerosos casos de personas perjudicadas por la segregación.
En junio de 1955, el Congreso del Pueblo reunido en Kliptown aprobó la Carta de la Libertad (Freedom Charter), que proclamaba una Sudáfrica perteneciente a todos sus habitantes, sin distinción racial, y defendía derechos políticos, sociales y económicos. Mandela, sometido a restricciones gubernamentales, presenció clandestinamente el encuentro desde sus inmediaciones. El documento se convirtió en una referencia fundamental del movimiento antiapartheid y anticipó varios principios que décadas después recogería la Constitución democrática.
Su actividad política provocó detenciones y prohibiciones de participar en reuniones públicas. En 1956 fue acusado de alta traición junto con otros 155 activistas. El prolongado proceso judicial terminó con su absolución en 1961.
De la resistencia pacífica a la lucha armada
La masacre de Sharpeville, ocurrida el 21 de marzo de 1960, cuando la policía mató a 69 manifestantes contrarios a las leyes de pases, agravó el enfrentamiento político. El Gobierno declaró el estado de emergencia y prohibió el ANC. Para Mandela y otros dirigentes, la clausura de las vías legales de protesta obligaba a reconsiderar los métodos de resistencia.
En 1961 participó en la fundación de Umkhonto we Sizwe, conocido como MK, brazo armado del movimiento de liberación, y asumió su primera dirección militar. La estrategia inicial priorizaba el sabotaje de instalaciones del Estado y buscaba evitar pérdidas humanas. Sin embargo, la organización evolucionó posteriormente hacia operaciones que también causaron víctimas civiles. Entre ellas estuvo el atentado de Church Street, en Pretoria, perpetrado en 1983, cuando Mandela llevaba más de veinte años encarcelado. Su responsabilidad en la creación de MK no debe confundirse con la dirección personal de sus operaciones posteriores.
La elección de la lucha armada fue objeto de debates dentro del movimiento, que durante años combinó acciones clandestinas, movilización popular, presión internacional y defensa de una solución política. En 1962 Mandela salió secretamente de Sudáfrica para buscar apoyos y recibir formación militar. Fue detenido el 5 de agosto y condenado a cinco años de prisión por abandonar el país sin autorización e incitar a una huelga.
El proceso de Rivonia
El 11 de julio de 1963 la policía asaltó la granja de Liliesleaf, en Rivonia, utilizada por dirigentes clandestinos del movimiento antiapartheid. Allí detuvo a varios de sus responsables y encontró documentos relacionados con actividades de sabotaje y posibles planes de guerrilla. Mandela, que ya estaba encarcelado, fue incorporado al proceso judicial abierto contra ellos.
Durante el juicio pronunció, el 20 de abril de 1964, uno de sus discursos más conocidos. Explicó que se había opuesto tanto a la dominación blanca como a la dominación negra y defendió una sociedad democrática con iguales oportunidades para todos. Concluyó afirmando que ese ideal era uno por el que estaba dispuesto a morir.
El 12 de junio de 1964, Mandela y otros siete acusados fueron condenados a cadena perpetua. La sentencia truncó su actividad política directa, pero convirtió el proceso de Rivonia en uno de los acontecimientos más conocidos de la resistencia al apartheid.
Veintisiete años de prisión
Mandela permaneció en Robben Island desde 1964 hasta 1982. Los presos políticos soportaban trabajos forzados, vigilancia, censura de correspondencia y severas restricciones de visitas. El aislamiento afectó profundamente a su vida familiar. Su madre murió en 1968 y su hijo mayor, Thembekile, falleció en un accidente de tráfico en 1969. Las autoridades penitenciarias le impidieron asistir a ambos entierros.
Durante aquellos años continuó estudiando y participó en la vida intelectual y política de los presos. La convivencia con otros dirigentes, las discusiones sobre estrategia y el contacto cotidiano con los funcionarios penitenciarios contribuyeron a desarrollar su capacidad de negociación. Su posterior defensa de la reconciliación no significó que hubiera abandonado sus reivindicaciones de igualdad política.
En 1982 fue trasladado a Pollsmoor, cerca de Ciudad del Cabo, y posteriormente a Victor Verster. Mientras tanto, el movimiento internacional por su liberación adquiría una dimensión extraordinaria. El apartheid recibía crecientes condenas, aunque la Guerra Fría condicionó la actitud de varios gobiernos occidentales: el régimen sudafricano se presentaba como un aliado anticomunista y algunas potencias se resistieron durante años a imponer sanciones contundentes. La presión económica y diplomática aumentó en la década de 1980.
Las negociaciones secretas
En 1985 rechazó una oferta de libertad condicionada a renunciar a la violencia política. Consideraba que no podía negociar su situación individual mientras el ANC permaneciera ilegalizado y otros militantes continuaran encarcelados. Sin embargo, empezó a explorar la posibilidad de establecer contactos con el Gobierno.
Tras una visita del ministro de Justicia, Kobie Coetsee, durante su hospitalización en 1985, Mandela impulsó conversaciones reservadas con representantes del régimen. Los contactos se desarrollaron con mayor intensidad desde 1986. En julio de 1989 llegó a entrevistarse con el presidente Pieter Willem Botha. Aquellas iniciativas entrañaban riesgos políticos: Mandela no podía comprometer por sí solo a toda la organización y debía evitar que sus compañeros interpretaran las conversaciones como una negociación a espaldas del movimiento.
El 2 de febrero de 1990, el nuevo presidente, Frederik Willem de Klerk, anunció la legalización del ANC y otras organizaciones prohibidas. El 11 de febrero Mandela salió de prisión después de veintisiete años y medio de cautiverio. Tenía 71 años y volvía a una Sudáfrica profundamente transformada, pero todavía atravesada por la desigualdad y la violencia política.
Una transición amenazada por la violencia
La liberación de Mandela no aseguró por sí sola una transición pacífica. Entre 1990 y 1994, los enfrentamientos entre partidarios del ANC y del Partido de la Libertad Inkatha, especialmente en Natal y zonas próximas a Johannesburgo, causaron miles de muertos. Las investigaciones posteriores documentaron también actuaciones de miembros de las fuerzas de seguridad que contribuyeron a alimentar la violencia.
El asesinato del dirigente comunista y destacado militante antiapartheid Chris Hani, cometido el 10 de abril de 1993 por un extremista blanco, puso en peligro las negociaciones. Mandela intervino públicamente para pedir contención y evitar una escalada de represalias. Su capacidad para hablar tanto a sus seguidores como a los sectores blancos resultó especialmente importante en aquella crisis.
En 1991 había sido elegido presidente del ANC, sucediendo a Oliver Tambo. Dos años después, Mandela y De Klerk recibieron conjuntamente el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para terminar con el apartheid y establecer una democracia. Las negociaciones exigieron concesiones, acuerdos institucionales y una compleja gestión de las discrepancias dentro de las propias organizaciones. Contribuyeron decisivamente a reducir el riesgo de una confrontación civil de gran escala.
Presidente de Sudáfrica
Las primeras elecciones nacionales celebradas con sufragio universal tuvieron lugar entre el 26 y el 29 de abril de 1994. El ANC obtuvo la victoria y Mandela fue investido presidente el 10 de mayo, a los 75 años. Encabezó un Gobierno de Unidad Nacional que incorporó representantes de partidos anteriormente enfrentados, incluido el Partido Nacional.
Su presidencia tuvo que afrontar simultáneamente la construcción de nuevas instituciones, la integración de estructuras administrativas heredadas del apartheid y las expectativas de millones de ciudadanos que reclamaban mejoras inmediatas. La Constitución de 1996 estableció un sistema democrático basado en la igualdad jurídica, los derechos fundamentales y la protección de las minorías.
Mandela promovió la reconciliación mediante decisiones políticas y gestos públicos. Uno de los más conocidos tuvo lugar durante la Copa Mundial de Rugby de 1995, cuando apoyó a la selección sudafricana, tradicionalmente identificada con la población blanca, y entregó el trofeo a su capitán. El acontecimiento se convirtió en un símbolo de acercamiento entre comunidades.
Reconciliación y justicia
En 1995 se estableció la Comisión para la Verdad y la Reconciliación, presidida por el arzobispo Desmond Tutu. Su objetivo era investigar las violaciones graves de derechos humanos cometidas durante el apartheid y ofrecer a las víctimas un espacio público de reconocimiento. El procedimiento contemplaba amnistías individuales condicionadas, entre otros requisitos, a la revelación completa de determinados delitos de motivación política.
La comisión permitió documentar numerosos crímenes, pero también recibió críticas por la limitada reparación de las víctimas y por la ausencia de condenas penales en algunos casos. La reconciliación promovida por Mandela no eliminó las demandas de justicia ni resolvió completamente las consecuencias de décadas de represión.
Política económica: del RDP al GEAR
El programa económico inicial de su Gobierno fue el Programa de Reconstrucción y Desarrollo (RDP), orientado a ampliar el acceso a la vivienda, el agua, la electricidad, los servicios sanitarios y otras necesidades básicas. Representaba el compromiso redistributivo con el que el ANC había concurrido a las elecciones de 1994.
En 1996 el Gobierno adoptó una nueva estrategia, denominada Crecimiento, Empleo y Redistribución (GEAR), que concedía mayor importancia a la disciplina fiscal, la estabilidad macroeconómica, la liberalización comercial y el estímulo de la inversión privada. El cambio provocó discrepancias dentro de la alianza que sostenía al ANC, especialmente con los sindicatos de COSATU y el Partido Comunista Sudafricano, que consideraban insuficiente su orientación redistributiva y cuestionaban la escasa consulta previa.
Durante la presidencia de Mandela se ampliaron servicios esenciales y se construyeron viviendas, pero persistieron el desempleo, la desigualdad patrimonial y la concentración de la propiedad de la tierra. La transformación política avanzó con mayor rapidez que la redistribución económica. Esta diferencia constituye una de las principales cuestiones del balance histórico de su Gobierno.
La epidemia del sida
Otra limitación importante de su presidencia fue la respuesta a la expansión del VIH y el sida. Aunque su administración impulsó iniciativas de prevención, la aplicación de los programas fue insuficiente ante el rápido crecimiento de la epidemia. La enfermedad no recibió durante su mandato una atención política proporcional a su gravedad, una deficiencia que posteriormente reconoció de manera pública.
Después de abandonar la presidencia asumió un papel mucho más activo en la sensibilización sobre el sida, defendió el acceso a los tratamientos y combatió la estigmatización de los afectados. En 2005 anunció públicamente que su hijo Makgatho había muerto a consecuencia de la enfermedad. La decisión de comunicar la causa del fallecimiento tuvo una especial repercusión en una sociedad donde el diagnóstico seguía rodeado de silencio y discriminación.
Familia y vida personal
Mandela contrajo matrimonio en tres ocasiones. En 1944 se casó con Evelyn Ntoko Mase, con quien tuvo cuatro hijos. La pareja se divorció en 1958, después de años de tensiones relacionadas, entre otros factores, con su creciente dedicación a la política. Ese mismo año se casó con Winnie Madikizela-Mandela, con quien tuvo dos hijas.
Winnie desarrolló una trayectoria política propia durante el prolongado encarcelamiento de su marido. Sufrió detenciones, vigilancia policial y destierro interno, y llegó a convertirse en uno de los rostros más conocidos de la resistencia al apartheid. Sin embargo, su actuación también estuvo rodeada de graves controversias, especialmente por los abusos atribuidos a miembros del Mandela United Football Club, un grupo vinculado a su entorno. En 1991 fue condenada por su participación en el secuestro de varios jóvenes, uno de los cuales, Stompie Seipei, fue posteriormente asesinado. La condena por secuestro se mantuvo tras la apelación, aunque la pena fue modificada.
La relación entre Nelson y Winnie estuvo condicionada tanto por la separación forzosa como por sus diferencias personales y políticas. Tras la liberación de Mandela, las controversias alrededor de Winnie afectaron a la imagen pública de la pareja. Se separaron en 1992 y se divorciaron en 1996. Su historia permite apreciar el coste familiar de una militancia que durante décadas subordinó la vida privada a la lucha política.
En 1998, coincidiendo con su ochenta cumpleaños, Mandela contrajo matrimonio con Graça Machel, viuda del expresidente mozambiqueño Samora Machel.
Últimos años y muerte
En 1999 decidió no presentarse a un segundo mandato presidencial y fue sucedido por Thabo Mbeki. Después mantuvo una intensa actividad pública en iniciativas relacionadas con la educación, la infancia, la lucha contra la pobreza y la prevención del sida. Su autobiografía, El largo camino hacia la libertad, publicada en 1994, se convirtió en uno de los principales testimonios personales sobre la resistencia sudafricana y los años de prisión.
A partir de 2004 redujo sus apariciones públicas. Su salud se deterioró progresivamente y sufrió varios problemas respiratorios. Nelson Mandela falleció el 5 de diciembre de 2013 en Johannesburgo, a los 95 años. Su muerte provocó homenajes internacionales y ceremonias multitudinarias en Sudáfrica.
Legado histórico
La importancia de Mandela reside tanto en su resistencia al apartheid como en su contribución a la construcción de un nuevo sistema político. Su trayectoria combinó desobediencia civil, dirección de una organización armada, largos años de prisión y negociación con representantes del régimen que lo había condenado. No fue un dirigente ajeno a los conflictos de su tiempo, sino un político que modificó sus métodos ante circunstancias cambiantes sin renunciar a la igualdad de derechos como objetivo fundamental.
Su presidencia consolidó el cambio constitucional, pero dejó pendientes problemas estructurales relacionados con la pobreza, el desempleo, la desigualdad y la reparación de las víctimas del apartheid. El contraste entre sus logros políticos y las limitaciones de la transformación económica resulta indispensable para comprender su legado más allá de su dimensión simbólica.
En 2009 las Naciones Unidas establecieron el 18 de julio como Día Internacional de Nelson Mandela. En 2015 adoptaron las Reglas Nelson Mandela, normas internacionales para el tratamiento de las personas privadas de libertad. Ambos reconocimientos reflejan la proyección de una trayectoria que vinculó la reivindicación de los derechos políticos con la dignidad de quienes sufren privación de libertad.